Smart Learning: el reto de nuestro tiempo

El concepto Smart procede del ámbiIMAGEN222to de las tecnologías de la comunicación  y la información. El sentido está asociado a aquellos aspectos de la vida de los ciudadanos que son mejorables por la aplicación de avances y desarrollos técnicos. Así surgen dos conceptos novedosos y que están teniendo recorrido: Smart Cities aplicado a entornos urbanos de gran tamaño y Smart Communities que se dirigen a entornos de menos densidad de población que las ciudades.

El concepto de Smart Cities, o ciudades inteligentes, se refiere a la aplicación de la tecnología para que pueda prestar servicios de calidad a un número importante de ciudadanos y a bajo coste. Es un concepto que, como muchos otros, procede de la traducción del inglés y se denominan conceptos emergentes  y que pueden estar sujeto a revisiones constantes.[i] En España es un concepto que aparece en el año 2004 tras unos proyectos e informes desarrollados realizados por el Ministerio de Industria.

En el año 2001 se crea la Red Española de Ciudades Inteligentes que define su objetivo como:

intercambiar experiencias y trabajar conjuntamente para desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, incidiendo en aspectos como el ahorro energético, la movilidad sostenible, la Administración electrónica, la atención a las personas o la seguridad.[ii]

El papel de las ciudades en el mundo contemporáneo va a presentar un conjunto de dificultades importantes en los próximos años. La ONU alerta  en el Informe ONU-HABITAT (https://unhabitat.org/) que en 2030 el 60% de la población mundial se asentará en áreas urbana. Y esto va a suponer un problema grave de igualdad y sostenibilidad[iii].

Hay autores que relacionan las Smart Cities con la denominada cuarta revolución industrial. Este sería un período de tiempo que estaría caracterizado por la intensificación de la aplicación de la tecnología a las actividades productivas y provocando impactos en el mundo del trabajo (desapareciendo y apareciendo de forma constante nuevas profesiones). Se dice que los niños de hoy trabajarán en el futuro en profesiones que hoy , aún, no existen.

El cambio tecnológico tan acelerado sin embargo se puede orientar a ser una oportunidad para que sea capaz de aportar soluciones a los importantes impactos urbanos que se van a ir produciendo. La planificación de la tecnología para su aplicación a las nuevas necesidades y problemas sociales puede ser uno de las posibles alternativas.

Esta situación  significaría  la importancia primordial que va a tener la capacitación  de la población en el manejo de los nuevos soportes “inteligentes”, la universalización y democratización del uso de la tecnología o corremos el peligro de impulsar un problema más grave: desarrollo y acrecentamiento de la brecha digital.

Esta capacitación deberá tener lugar en Planes de Activación Ciudadana que permitan que, especialmente los colectivos más desfavorecidos, puedan acceder al conocimiento necesario para beneficiarse de los nuevos servicios. La población debe manejar estos recursos que las administraciones ponen a su disposición y poder gestionar operativas de fuerte presencia tecnológica que mejora la calidad de vida evitando desplazamientos o esperas por ejemplo, agilizando la duración de los servicios. Si las empresas y las administraciones digitalizan sus servicios habrá que hace un esfuerzo complementario para que el destinatario último, el ciudadano, pueda beneficiarse de este esfuerzo.

El uso de las tecnologías que nos presten mejores y más eficaces servicios van a necesitar que los empleados tengan nuevas habilidades y competencias. Esto supone que la aplicación tecnológica provocará cambios en el modo en que avancen los mecanismos y comportamientos de los ciudadanos para ir reajustando esos mismos servicios. Pero al mismo tiempo hay que retroalimentar a los ciudadanos en el manejo y comprensión de dichas tecnologías y abrir espacios de comunicaciones ágiles y eficientes para recoger los cambios que se vayan produciendo. Se trata, por tanto, una tarea de doble recorrido. Las innovaciones tecnológicas deben ser coordinadas con los cambios sociales para producir desarrollos sostenibles e innovadores.

Es evidente que la digitalización de los servicios en las ciudades va a implicar unas mejoras en los ámbitos de conectividad, procesos, información y acercamiento a los ciudadanos de los agentes sociales para que se puedan definir acciones y servicios de mayor calidad, integrados y garantes de la sostenibilidad social y económica. Esto va a precisar de amplios consensos ciudadanos cuyos primeros pasos, al menos en España se han dado ya mediante la definición de normas y modelos de gobernanza que permiten experiencias exitosas en diferentes ámbitos. Pero con lo hecho no sería suficiente si no garantizamos el acceso a las redes de toda la población como un derecho ya.

La aplicación de la tecnología destinada a mejorar el nivel de vida de los ciudadanos es ya una necesidad imperiosa. Los territorios que serán líderes en los próximos años serán aquellos que puedan presentar una coordinación entre niveles de bienestar y mejoras en la calidad de vida, un desarrollo económico y tecnológico sostenible y políticas de integración social en el nuevo contrato social que se está gestando en estos años donde el papel del ciudadano es cada vez más activo y consciente de su papel. La ciudad inteligente va a implicar una nueva forma de vivir, trabajar, relacionarse entre sus habitantes y del uso de los espacios urbanos. Estos cambios ya se están operando y es necesario estar atentos.

Y una última reflexión: si las administraciones van a ser impulsoras decididas de la digitalización y las ciudades inteligentes será necesario alinear sus propias estructuras y servicios a las nuevas realidades y esto ya deberían empezar a pensarlo. En muchas ocasiones ha parecido que un cambio de soporte ha sido suficiente. Por ejemplo es la cultura de las páginas web. Con decir tenemos páginas webs donde se ponen listados de servicios parecía que se había avanzado en la digitalización de los servicios municipales. Pero las páginas webs – que por otra parte ha sido un paso necesario- no es suficiente o al menos sería el primer paso, pero hay que avanzar. Se trata de páginas estáticas, donde la información se renueva difícilmente, a la que no se responde de forma ágil (¿recuerdan los tiempos en que uno enviaba un correo electrónico y después llamaba por teléfono para comprobar que había llegado?), enlaces rotos etc.

Estamos en tiempos que se necesitan portales inteligentes, de información renovable, con respuestas ágiles y fiables por parte de los empleados, con procedimientos transparentes para los ciudadanos de las gestiones administrativas etc. Si no avanzamos en la reordenación  de las estructuras de gestión en el nuevo mundo digital habremos avanzado realmente poco.

En las modernas sociedades hiperconectadas, digitalizadas e inteligentes va a resultar fundamental el papel del Smart Learning como espacios de activación ciudadano. Son aquellos procesos orientados a la capacitación y activación de amplias capas de población que necesitan acceder al conocimiento, competencias y habilidades necesarias para poder operar en los nuevos ecosistemas digitales. La activación de estos ciudadanos debe enfocarse desde una perspectiva global e integradora que incluya formación, motivación, apoyo y seguimiento, demostración de las ventajas, participación y colaboración. En la medida que este espacio de activación ciudadano pueda ser útil y comprensible estaremos apostando por una mayor sostenibilidad e integración del proyecto y garantizando el futuro.

[i] https://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_inteligente

[ii] http://www.redciudadesinteligentes.es/sobre-la-red/quienes-somos/ampliar.php/Id_contenido/301/v/0/

[iii] http://mirror.unhabitat.org/documents/GRHS09/K0952834s.pdf

Vivir (o sobrevivir) en las redes

social-1958769_1920El título de este post es “Vivir en la Red” aunque muchos hablan de “Sobrevivir en la Red” dados los enormes esfuerzos que tenemos que realizar a diario para ser visibles. No cabe ninguna duda que estamos asistiendo a tiempos de cambio en los que las tecnologías de la información y la comunicación juegan un papel  decisivo. Estos cambios son tan importantes que están provocando un impacto en todos los hábitos: el modo de relacionarnos, de conocernos unos a otros, de organizarnos. Baste con echar un vistazo al WhatsApp de cualquier usuario.

Hoy en día estar en la red parece que es una necesidad, hacernos visibles, realizar curación de contenidos, comentar, opinar etc. En la red hay que estar y, ya no solo en nuestras actividades laborales, sino también en nuestras vidas personales. De tal modo que corremos el riesgo de tener que gestionar varias personalidades en el transcurso del día. Uno es un empleado de una empresa, o un empresario, miembro de una familia, o miembro de un club, grupo de amigos, o de un grupo de afinidades o intereses, o de un grupo de compañeros de trabajo o de excompañeros de trabajo etc.

Por tanto tenemos un problema y es que armonizar todos estos roles no va a dejar de ser una tarea importante. Porque muchos tienen o mantienen la misma personalidad en todas las redes en las que participa, pero ¿y los que tienen distintas personalidades? Esta disociación de la personalidad ¿acabará trayendo problemas? No les quepa la menor duda.

Las redes han permitido además dotarnos de un cierto don de la ubicuidad, una de las aspiraciones de cualquier ser humano. Uno puede estar presente en dos o más sitios a la vez con un simple programa de mensajería instantánea. También puede estar  revisando  asuntos con una persona con la que se ha reunido hace una hora y preparando una visita para dentro de tres. El hecho de estar en varios sitios supone una de las novedades que nos aporta la tecnología y que nos permite vivir en la red sin tener en cuenta el tiempo.

Las tecnologías también han logrado reactivar e intensificar las relaciones sociales. Actualmente podemos retomar contactos abandonados, crear nuevos grupos con intereses afines o participar en comunidades cuyo nexo de unión es la propia tecnología.  Posiblemente y, gracias a las tecnologías y a las redes sociales, hoy somos capaces de mantener muchos más contactos  a lo largo de un día.  Y no solamente con texto o la palabra, cada vez se abre paso con más fuera la comunicación visual en la que expresamos con imágenes desde estados de ánimo o el día a día de nuestra vida.

Las redes también son espacio para la confrontación e incluso la violencia. Tenemos abundantes ejemplos, desgraciadamente, de actitudes violentas que encuentran acomodo en la difusión de las redes. Estamos en una especie de campo de batalla, a priori incruento, pero que termina movilizando actitudes de hostilidad y enfrentamiento. En esto se benefician la escasa regulación que existe aún en las redes para cortar estas expresiones y poder reprimir la violencia. Aunque también puede ocurrir lo contrario y es cuando las redes son el principal soporte para el emparejamiento y conocer a las personas con las que uno  comparte su vida o una parte de ella. En esto hay un verdadero negocio porque permite satisfacer la necesidad de muchas personas.

En definitiva cada vez vivimos más tiempo en la red y la interconexión es un elemento fundamental de nuestro día a día. Ha quedado patente que si este fenómeno se produce es por la imperiosa necesidad de comunicación que tiene el ser humano que vive en sociedad. Las redes nos están ofreciendo rapidez en las gestiones, interacciones, mayor capacidad de acción, hemos puesto nuestra vida en un escaparate y las barreras entre lo público y lo privado se están volviendo a redefinir. La vida en la red está sometida a cambios permanentes a medida que la tecnología siga desarrollando posibilidades.

La Transformación Digital aplicada a los procesos de formación en las empresas

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La transformación digital es la reordenación  de una organización mediante la aplicación y utilización de la tecnología digital para mejorar la forma y los procesos en que la organización desarrolla sus servicios. La trasformación digital de una empresa obedece a la interpretación de sus gestores sobre las nuevas necesidades de los clientes y, los cambios en los mercados impulsados por las aplicaciones tecnológicas a los procesos productivos.

La simple aplicación de la tecnología no supone ninguna transformación a menos que vaya relacionada con una nueva realineación de la empresa, de su estructura, procesos e incluso con la manera de gestionar sus productos y las relaciones con el cliente.

Si  seguimos este razonamiento el proceso de transformación digital de la a empresa es un proceso que debe originarse de arriba abajo e impulsada desde la organización y los propietarios y responsables de las empresas.

La transformación digital es un proceso que ha de generarse en el marco de lo que se está denominando economía digital.  Incluye todos los procesos que favorecen el crecimiento empresarial, impulsa nuevos modelos de negocio y  convierte el talento y la creatividad en nuevas oportunidades de empleo y que son canalizados desde el desarrollo permanente de las tecnologías de la comunicación.  En resumen se trata de un reenfoque estratégico y cultural de la empresa a las nuevas condiciones del mercado y a las necesidades de los clientes.

Los datos de la ONTSI: el 70% de las empresas españolas han empezado a  afrontar el proceso de transformación en alguna de sus etapas. Se espera que en un plazo de 5 años el avance sea significativo. Las empresas que se han digitalizado han incrementado entre un 10/15% su producción y exportan el doble que en fases anteriores. La sentencia es clara: las empresas que no opten por la transformación digital y la incorporación de procesos tecnológicos en alguna de las fases de su ciclo económico quedarán aisladas y fuera del contexto global y será para atender a nichos muy especializados.

Una  de las claves es atender la capacidad de los empleados para comprender y ejecutar el nuevo escenario en el que se desarrollará su trabajo: adquisición de competencias, habilidades y mejores prácticas. En España el 99.9% de las empresas son Pymes y generan el  65% del PIB y el 75% del empleo. España es el tercer país que más compra por internet en Europa. A partir de la aplicación de la tecnología a los procesos productivos en la empresa podemos ser más eficientes con menos costes y así concentrar los esfuerzos en generar nuevas herramientas, productos y servicios para los clientes.

La formación es un potente instrumento para adaptar la organización a las nuevas condiciones y promover el cambio en las personas que trabajan en la empresa. Pero también la formación debe adaptarse al nuevo modelo que se decida implantar. Para ello son  importantes algunas reflexiones:

  1. El Plan de Formación Digital debe estar alineado con los objetivos y la estructura de la empresa. En primer lugar informar de todo el proceso a la plantilla para que puedan fijarse y comprender los objetivos a cumplir y el papel que debe desempeñar cada miembro de la plantilla.
  2. Proponer itinerarios formativos adaptados a cada persona y sus conocimientos del uso de la tecnología.
  3. Impulsar un plan de formación permanente dentro de la empresa basado en el refuerzo constante de las competencias profesionales
  4. Desde el punto de vista de la adaptación de los procesos de, hay que considerar la regla 70-20-10 de Jennings. Según esta regla el 10% de nuestro aprendizaje se apoya en un modelo formal y depende de un docente que despliega su conocimiento en un aula, el otro 20% es social y colaborativo entre todas las personas trabajadoras que participan en la formación y nace de ellas mismas, y el 70% restante se basa en la experiencia y la práctica que se desarrolla en su mayor parte ya fuera del aula.
  5. El elearning como método de formación es una importante herramienta para impulsar el avance a la transformación digital de las empresas. Permite eliminar algunos inconvenientes de la formación clásica: desplazamientos, clases unidireccionales, espacialidad etc. Y favorece la interacción de los alumnos, la reflexión colectiva y el seguimiento personalizado por parte de los docentes.
  6. La conectividad es uno de los aspectos esenciales de la moderna cultura. Esta necesidad se traslada a las empresas que tienen que satisfacer esta nueva demanda de los seres humanos. Y provoca cambios importantes en la cultura de la empresa.
  7. El dispositivo móvil es un elemento clave para entender los cambios en los comportamientos de los consumidores. El dispositivo móvil se está convirtiendo en  el canal clave de relación con el cliente y debemos prestar atención a ser capaz de diseñar aplicaciones y procedimientos adaptados a esta nueva necesidad.
  8. Hay que favorecer en todo momento el conocimiento digital de los empleados es necesario fomentarlo y que se adapten a las nuevas formas de trabajar.
  9. En la formación de los empleados es necesario involucrarlos en el concepto de “Reputación Digital” como una de las claves para generar marca en las nuevas tecnologías. Los clientes pueden acceder rápidamente a mucha información sobre las empresas y decidir por los comentarios si van a adquirir sus productos o no.
  10. La formación debe abrir las puertas a la capacidad de mejora e innovación de productos y servicios que van a  ser clave en un mercado muy dinámico.

La formación impulsa la sostenibilidad de las empresas

mark-1577987_1920Las empresas sostenibles son las que aseguran las necesidades del presente sin comprometer la supervivencia de las generaciones del futuro. Es por tanto un proceso intencionado, gestionado en una dirección concreta y vinculada a acciones concretas en el entorno. Por tanto sostenibilidad es un concepto creado a partir de las necesidades de nuestra supervivencia  y  tiene que ser transmitido tanto a nuestra generación como a las generaciones venideras.

Uno de los ejes más importantes para conseguir la sostenibilidad son las actividades económicas y productivas que realizamos para garantizar nuestras necesidades. Las empresas forman un núcleo importante en el aseguramiento de la sostenibilidad mediante la revisión y control de sus actividades e impactos en el medio ambiente. La transmisión de los valores propios del desarrollo sostenible en el marco de la empresa se producen mediante la formación de sus empleados y directivos que aporta la capacidad de adaptación de los equipos a las nuevas condiciones de los entornos sociolaborales  introduciendo mejoras en su desempeño.

En la apuesta por el desarrollo sostenible   siempre tendrán más dificultades las pequeñas y medianas empresas por la falta de información y costes tienen a no adoptar estrategias de sostenibilidad, según indica la revista Pymes autónomos y emprendedores del Diario El Economista (21/11/2016). Al parecer si existe un importante nivel de concienciación en la Pyme sobre la importancia de trabajar a favor del medio ambiente y revisar los procedimientos para reducir el impacto negativo y contaminante de sus actividades productivas.

El modelo de subvenciones que se ofrecen desde las diferentes administraciones debe revisarse ya que  en los últimos años las ayudas y subvenciones están atrapando a las empresas en un bosque de trámites burocráticos, fuera de precios de mercado y aportando una carga de trabajo extra por los pocos recursos que la propia administración dispone para realizar su seguimiento.

La implantación de la tecnología en muchos procesos de generación del negocio: atención al cliente, compra-venta de productos, servicios postventas  etc  ha favorecido una contribución importante de la Pyme a reducir los impactos negativos en el medio ambiente de muchas de las actividades tradicionales.

La formación es el método principal para que las empresas puedan conocer los retos de la sostenibilidad así como las oportunidades que ofrece como modelo de negocio, el intercambio de experiencias entre empresas  y el seguimiento de la aplicación de la implantación de las competencias a los puestos de trabajo. La formación también ha avanzado de forma imparable en la búsqueda de modelos de sostenibilidad mediante la aplicación de tecnología, reducción (y eliminación) de la presencialidad física, reducción de insumos, consumos y desarrollo metodológico y conceptual mediante disciplinas como el elearning.

Uno de los valores fundamentales de las Pymes para apostar por la sostenibilidad es su flexibilidad, la capacidad de orientarse y ofrecer servicios de calidad de forma mucho más rápida que las grandes corporaciones. Y tras los años de crisis estamos en un momento en el que hay que rastrear y explorar nuevas oportunidades. Solo se necesitará un entorno seguro y libre de trabas y excesos regulatorios a los que somos tan dados.

La formación en las empresas

Los jóvenes y los mayores de 55 años son los grupos de trabajadores con menos formación en las empresas españolas.

En cualquier sistema económico el aprendizaje de las competencias y las habilidades profesionales son  aspectos fundamentales para garantizar la mejora de la productividad y la competitividad de las empresas.

En España la denominada formación para el empleo es el modelo por el que un trabajador adquiere, en relación directa en su puesto de trabajo, las habilidades necesarias para su desempeño. Las empresas detectan cuáles son sus necesidades formativas y disponen de un recurso para actualizar los conocimientos y competencias a lo largo de la vida profesional para capacitar a las personas.

El trabajador, de este modo, mediante la mejora de sus competencias profesionales puede lograr una mejora de su empleabilidad, acreditar sus competencias y adaptarse a las nuevas condiciones de los mercados y sus requerimientos.

La partida económica para financiar esta mejora de la formación para el empleo procede de las cuotas sociales que las empresas abonan por los empleados. El Instituto Nacional de Estadística en la Encuesta de Población Activa correspondiente al segundo trimestre de 2016  se estima que en España hay una población activa de 22.875.7OO trabajadores. En el año 2015 según la Fundación Estatal  la formación para el empleo ha alcanzado a 3.576.748 trabajadores. Como primera idea queda que la necesidad de avanzar para poder servir a un número mayor de trabajadores hace necesario promover y facilitar el acceso a la formación a un mayor número de trabajadores y, especialmente, a los englobados en grupos más vulnerables: jóvenes, inmigrantes, mujeres, desempleados etc.

En el año 2004 cuando se instaura este sistema en España se formaron casi 600.000 trabajadores.  Bien es cierto que el número de trabajadores beneficiados ha ido incrementándose de manera sostenida desde el año 2004 hasta el año 2015. También es verdad que el número de horas de formación impartidas alcanza su máximo en 2012 y desde entonces entra en descenso. Se entiende entonces que la duración de las acciones formativas desde el año 2012 ha ido reduciéndose para poder dar más cobertura a las necesidades de las empresas.

En el año 2015 el presupuesto de la formación profesional para el empleo fue de 2.082.445.330 euros según la Fundación Estatal para la Formación y el Empleo, lo que nos da una idea de la cantidad de recursos que se gestionan en el ámbito de la formación en las empresas en España.

Atendiendo a la formación por grupos de edad también se detecta que en el año 2015 es el grupo de trabajadores de 26 a 55 años donde se concentra el mayor número de acciones formativas. Y esto se produce con bastante diferencia del grupo de más de 55 años y menos de 25. Especialmente preocupante es el de los menores de 25 años, que está indicando que es el grupo que menos forman las empresas y en esto tendrá que ver la tardanza en el acceso a un puesto de trabajo por parte de los más jóvenes.

La formación para el empleo tiene aún amplio margen de desarrollo y necesita llegar a un número mayor de trabajadores. Es un modelo en crecimiento y está afectado por un descenso de las horas de formación y con dos grupos muy vulnerables si se tiene que valorar los recursos destinados a su cualificación profesional: los jóvenes y los que están a punto de jubilarse.

Asociación Española de Mentoring y Consultoría de Emprendimiento

Desde hace poco tiempo formo parte y colaboro como Mentor  de la Asociación Española de Mentoring y Consultoría de Emprendimiento, Startups y Economía social. Se trata de un proyecto que me pareció muy innovador y oportuno en estos tiempos que corren.amcesmentorregisterd El establecimiento de foros de relación entre profesionales, networking, intercambio de experiencias y ayuda es una de las bases de la nueva economía y competencia profesional básica.

En mi caso me pongo a disposición de los emprendedores del ámbito de la educación y formación elearning poniendo a su disposición la experiencia acumulada en estos más de 20 años de profesión.

Amces es una asociación española sin finalidad comercial que promueve la actividad del Mentoring y proporciona a los miembros de su comunidad registrada informaciones valiosas y contactos con el mundo emprendedor para facilitar su relación y actividad. Amces no presta servicios profesionales a los emprendedores ni interviene en las negociaciones ni en el control de la actividad de los Mentores.

Los enlaces para los interesados son www.amces.org y mi espacio personal en http://www.amces.org/directory/perfil/pedro-maya

Análisis de la formación en las empresas en España

La formación de los trabajadores se ha convertido en un derecho recogido en las legislaciones laborales que permite generar dinámicas productivas más eficaces e innovadoras.  La gestión que hacen las empresas de la formación de sus empleados genera indicadores de calidad que determinan la posición y la imagen de una empresa en una economía.  Estos indicadores proyectan una imagen del compromiso de la empresa y nivel de satisfacción de los trabajadores además de incidir en los niveles de productividad y competitividad en el mercado.

La Fundación Estatal para la Formación en el Empleo ha publicado el Informe Anual 2015 de Formación en las Empresas en el que se recogen cifras y datos muy relevantes para analizar la situación de la formación en la empresa en España.  A continuación vamos a intentar hacer un resumen y reflexionar sobre algunos de los procesos que pueden identificarse y que tienen su origen en la recogida de datos desde el año 2004. Recordamos a los lectores que estamos analizando los datos referidos a la actividad formativa con cargo a las bonificaciones del Sistema de Formación.

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No hay que olvidar que en el período que se recoge en este informe el sector de la formación se encuentra inmerso en profundos cambios legislativos que están teniendo importante incidencia en el desarrollo de un sector estratégico y clave para el desarrollo de la economía española. El resumen general que realiza la Fundación para este período es de reducción de empresas formadoras (sobre todo microempresas) un aumento del número de trabajadores formados, el refuerzo de la formación presencial y un avance de la teleformación.

En 2015 se registran un total de 3.576.748  alumnos formados con un total de 79.229.257 horas de formación impartidas. Esto supone un incremento de alumnos pero un ligero descenso de las horas de formación impartidas.

En el ciclo histórico en el año 2013 se inicia un descenso  en el tiempo dedicado a la formación 82.772.544 horas en 2012 a 79.229.257 en 2014 y 2015. Manteniéndose un incremento  del número de participantes por lo que se supone que la tendencia es de reducción de la duración de los cursos a una media de  unas 22 horas por alumno.

La reducción del tiempo de formación puede deberse a varias causas como el descenso de la bonificación disponible a medida que la crisis económica ha reducido las plantillas y las cantidades económicas disponibles para la formación de los trabajadores en el marco de las bonificaciones.

Por modalidad de formación se produce un predominio absoluto de la formación presencial, seguida de la distancia (que desaparecerá  en 2016) y de la modalidad mixta seguida muy de cerca por la teleformación. El 61% de los alumnos realizan la formación de manera presencial mientras que  el 14% lo hacen a distancia que desparece este año, 12% en la modalidad mixta y 13% en teleformación.

Las modalidades formativas que tienen un incremento  importante en número de alumnos con respecto al año 2014 son la presencial y la teleformación mientras que descienden la enseñanza a distancia y la formación mixta.

El período de tiempo amplio que llevamos con cambios y modificaciones en el ámbito legislativo del sector  no ha contribuido a hacer despegar la formación sino todo lo contrario.  La desaparición de la modalidad a distancia supondrá una dificultad para el acceso a la formación de las empresas menos tecnificadas y con más dificultades de acceso a la tecnología. Sobre todo teniendo en cuenta que casi el 89% de las empresas españolas son microempresas de menos de 9 trabajadores se debería considerar soluciones que permitiesen una adaptación gradual de las metodologías ya que en este caso se va a dificultar el acceso y el aumento de la inversión de la formación de estas empresas.

En un análisis desde el inicio del sistema de formación bonificada es justo reconocer el crecimiento espectacular de la formación de trabajadores desde el año 2004 que alcanza de los 596 mil  trabajadores en 2004 a alcanzar doce años después más de tres millones y medio.

Sin embargo es importante reconocer que aún hay una diferencia importante en el acceso de mujeres y hombres a la formación. El 43,8% son mujeres mientras que el 56,2% son hombres. Esta es una de las asignaturas pendientes que habrá que incidir en los próximos años.

Es evidente que esto dice mucho de la preocupación de las empresas por la formación pasando de 15 millones a más de 79 millones de horas de formación en el tejido empresarial español. La formación está aportando elementos positivos a la mejora de la posición de las empresas en el mercado, a buscar elementos de competitividad mediante la mejora de las competencias de los trabajadores.

Alguno de los retos a los que se enfrenta la formación en las empresas dentro del marco de formación bonificada tienen que ver con:

·          En el segundo trimestre de 2016 hay un total de 18.301.000  ocupados en España según la EPA. Esto indica que para extender la formación bonificada a más trabajadores tiene por delante aún un importante margen de crecimiento.

·         Los sistemas de gestión de la formación bonificada deben ser ágiles y sencillos para las empresas interesadas en la formación de los trabajadores.

·         Las metodologías formativas deben ser opción de los propios interesados que deben decidir qué metodología les interesa en función de sus propias necesidades. Quizá argumentando las diferentes situaciones y mejorando los sistemas de seguimiento y control podría optimizarse el aprovechamiento de la formación.

·         Es importante reducir la brecha de género entre hombres y mujeres de cara al acceso a la formación de cara a los próximos años.

Enlace de acceso al Informe